Qué son las Pseudoterapias: ¿cura o problema?

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Qué son las Pseudoterapias: ¿cura o problema?

¿Qué son las pseudoterapias? ¿Por qué se denominan así? Las pseudoterapias han existido desde siempre, aunque con otros nombres. ¿Te suenan los curanderos? ¿Y la medicina o terapias alternativas? ¿Cuáles son? ¿Cómo podemos identificarlas fácilmente? ¿Qué hace el Gobierno para proteger a la ciudadanía de tales técnicas sin evidencia científica? Aquí te lo cuento TODO.

En este post explico qué son las pseudoterapias o terapias pseudocientíficas, cuáles son las más habituales y cómo se les hace frente desde la administración y con la colaboración de las profesiones sanitarias y otras.

Según define el propio Ministerio de Sanidad, las pseudoterapias son “sustancias, productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria que no tienen soporte científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad”.

De ahí que se consideren pseudoterapias todas aquellas terapias que no tienen evidencia científica de que realmente funcionen, ni de que sean seguras para la salud.

Terapias NO Psicológicas

Veamos, para hacerlo más fácil, podemos clasificar la terapia en general en tres grandes grupos:

  • Médicas y Físicas avaladas por la ciencia o ampliamente aceptadas por la comunidad científica (fisioterapia – según qué especialidades –, radioterapia, quimioterapia, braquiterapia, antiretroviral, etc.).
  • Terapia psicológica y psicoterapia
  • Terapias no psicológicas

A su vez, estas últimas, podríamos subdividirlas en dos grupos:

Terapias Complementarias

Válidas en su mayoría como lo que son: complementarias. Aun así, siguen considerándose dentro del grupo de terapias no psicológicas y por tanto pseudocientíficas. Los riesgos son menores pues suelen usarse como un complemento al tratamiento que la persona esté siguiendo en ese momento. En este tipo de terapia se incluye, por ejemplo, el yoga, la meditación, el Reiki, la osteopatía o el quiromasaje.

Pseudoterapias o Terapias Pseudocientíficas o Terapias Alternativas o Naturales

Más de 70 no cuentan con base científica ni con el favor de la comunidad científica ni médica, es decir, se incluyen en la lista de técnicas que no superaron la evaluación del Gobierno de España en su informe de 2019 y posteriores actualizaciones. Entre las más de 70 técnicas DESACREDITADAS por los Ministerios de Ciencia y de Salud, y por tanto consideradas pseudoterapias, están: los cristales de cuarzo, las piedras calientes, el coaching transformacional, la hidroterapia de colon, el rebirthing, varias terapias florales y masajes, y un largo etcétera. Hay que tener en cuenta también que esta lista no es exhaustiva, porque prácticamente a diario “surge” una nueva, y que no por estar en “la lista negra” sean todas perjudiciales. Por ejemplo, en esa lista está la osteopatía, una subespecialidad de la fisioterapia, que es ampliamente utilizada y cuenta con el aval de la Asociación Española de Fisioterapeutas (con tanta contradicción, ¿cómo no nos vamos a liar?).

Más abajo, en la sección “Cómo hacer frente a las Pseudoterapias”, tienes toda la información relativa a los informes del Gobierno en relación con los resultados de su evaluación.

En el siguiente enlace tienes la propuesta de clasificación de terapias NO psicológicas de la Organización Médica Colegial de España, que incluye en una misma división tanto a las terapias complementarias como a las pseudoterapias, aunque al final de su propuesta hace aclaraciones importantes. Pero aquí, veamos las terapias NO psicológicas por separado y en detalle.

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¿Qué son las pseudoterapias y terapias alternativas? ¿Son lo mismo? ¿Por qué no se las debe llamar «terapias»? En este post te doy respuesta a todas tus preguntas.

Que son las Pseudoterapias o Terapias Alternativas

En el grupo de pseudoterapias o terapias pseudocientíficas entrarían entonces tanto las Terapias Alternativas, como las llamadas Terapias Naturales. Todas ellas carecen de soporte científico y no se ha probado su eficacia. Por tanto, todas estas terapias, aunque en general podrían ser inocuas, algunas también pueden resultar contraproducentes e incluso perjudiciales para la salud.

Por eso hay que andarse con mucho ojo.

Y es que, la vulnerabilidad a la que está expuesta una persona que no se encuentra al 100%, es el caldo de cultivo perfecto para el engaño y la trampa. Siempre hay desalmados, estafadores e incluso personas bienintencionadas, pero de dudosa o nula formación, que se aprovechan de esa vulnerabilidad si se les da la oportunidad.

Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha buscado explicaciones y curas para todas sus dolencias y malestares, encontrando en superstición y religión las respuestas durante siglos. Desde la llegada del Método Científico a finales del siglo XIX, afortunadamente, disfrutamos de una medicina basada en la evidencia, cosa que nos permite tener medicamentos, procedimientos y tratamientos que brindan, no solo eficacia, sino también seguridad y tranquilidad.

Sin embargo, en los últimos años, han surgido y se han agrupado corrientes denominadas alternativas y naturales que plantean otros métodos de sanación, a la vez que tratan de sacar tajada de grupos de personas que, por motivos de salud, se hallan desesperadas, vulnerables y, a veces, incluso desprotegidas.

Las pseudoterapias suelen apelar a la Falacia de lo Natural: si algo es natural, no puede ser malo (un argumento intrínsecamente falso, hay muchas sustancias naturales, como el cianuro, que son mortales). Otra falacia habitual que se emplea como argumento es el carácter milenario de tal o cual terapia, o recurrir a las típicas teorías conspiranoicas, como que la intención real de farmacéuticas y otras entidades es ejercer un control sobre nosotros o convertirnos en enfermos crónicos.

Hoy día, y pese a los esfuerzos de la administración y profesionales sanitarios, cualquiera se puede inventar una terapia, meterla en el saco de las terapias alternativas y seguir tan campante. Cómo será la cosa, que existen, no una, sino varias entidades para protegernos de estas “soluciones mágicas” que son las pseudoterapias. Por ejemplo, el Observatorio de la Asociación Médica Colegial de España contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias, o la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).

¿Por qué se las considera Pseudoterapias y no medicina?

En primer lugar, porque no hay suficientes datos que avalen probadamente su eficacia, y lo que es más importante, su seguridad.

A partir de ahí, podemos añadir docenas de motivos, pero también cuestionar si realmente todas las que se consideran pseudoterapias realmente deberían serlo o no. Y es que yo creo que, si no hay datos suficientes que avalen la eficacia de muchas terapias alternativas es porque

  • no se hacen los estudios necesarios ni con la rapidez pertinente
  • en muchos casos, los resultados son difíciles de demostrar por su naturaleza abstracta. Se puede probar con datos que alguien tiene más o menos colesterol que hace 6 meses, pero ¿cómo se demuestra que una persona ha experimentado una mejoría emocional; en su conducta; en sus patrones de pensamiento; en su tonalidad muscular; en la intensidad de su dolor?
  • de entrada, sin datos a favor o en contra, existen muchos prejuicios por parte de la comunidad científica y médica

Cualquier medicamento, fármaco y técnica médica, antes de ser aceptada, debe superar pruebas clínicas. Este proceso puede durar entre 7 y 10 años (ya sabemos que la vacuna contra la Covid-19 ha sido la gran excepción). Sin embargo, con estos otros productos y técnicas, no hay ningún tipo de prueba ni control ni demuestran científicamente su efectividad: “naturalmente”, no se realizan ensayos clínicos, fundamentalmente porque nunca los superarían. Amparándose en su propio concepto de no ser medicinas, legalmente están exentas de estas normas, ni se ven sometidas a tan riguroso proceso de estudio, de lo cual se aprovechan. Lo único que hay es información que no está basada en datos lo suficientemente amplios como para garantizar su eficacia ni seguridad.

En definitiva, si se consideran pseudoterapias, es por algo, pero eso no quita para que tratemos de investigar por nuestra cuenta, siempre que lo hagamos en profundidad, con cautela y exigiendo respuestas convincentes.

¿Y las Terapias Complementarias?

Aunque se suelen meter en el mismo saco de las pseudoterapias y terapias alternativas, en mi opinión y la de muchos profesionales, las Terapias Complementarias son diferentes. Al hablar de estas, nos referimos a actividades, técnicas o tratamientos que, en general, se asocian a beneficios para la salud, más que a riesgos, siempre y cuando se empleen como lo que son, un complemento, y no como sustitutivo de un tratamiento.

Las terapias complementarias suelen ser tratamientos que no forman parte de la medicina convencional occidental (de ahí que se las incluya en la llamada medicina tradicional o alternativa). Estos tratamientos pueden incluir yoga, acupuntura, meditación, hipnosis, relajación y docenas más. Son terapias no invasivas y no incluyen el uso de productos ni sustancias no aprobadas.

Hay muchas asociaciones de renombre que ofrecen información amplia sobre las terapias complementarias e incluso algunas fomentan su uso. Por ejemplo, la Asociación Española Contra el Cáncer define la medicina complementaria como “aquella que se utiliza conjuntamente con la medicina convencional. Un ejemplo es el uso de relajación para mitigar la ansiedad que los pacientes pueden sufrir durante la aplicación de los tratamientos oncológicos”.

Además, dicen estar a favor de:

  • integración de la medicina complementaria en el tratamiento del cáncer teniendo en cuenta los criterios de evidencia científica, evaluación médica de riesgos / beneficios para cada caso individual y de las preferencias del paciente
  • investigación sobre terapias complementarias que ayuden a evaluar la eficacia y seguridad de las mismas 
  • formación de los profesionales sanitarios en terapias complementarias con el fin de que puedan asesorar sobre su uso e indicaciones, así como conocer sus efectos en personas con tratamientos oncológicos convencionales y de
  • mejorar el acceso a información fiable sobre las terapias y productos de medicina complementaria tanto a los profesionales sanitarios como a los pacientes.

Naturalmente, las decisiones sobre el bienestar propio y los tipos de terapia a usar son importantes. En este sentido, la mayoría de los profesionales de la salud coinciden en que el uso de terapias complementarias, en muchos casos junto con medicamentos y tratamientos estándar, puede ayudar a aliviar efectos secundarios de los medicamentos, estimular, contribuir a un mayor bienestar o mejorar la salud en general.

¿A qué nos referimos con la palabra “terapia” entonces?

Lamentablemente, la palabra engloba un sinfín de, no solo actividades, técnicas, métodos y servicios sino también a productos. Se considera terapia tanto la terapia psicológica, en cualquiera de sus distintos enfoques y avalada científicamente, como las terapias complementarias y pseudoterapias (alternativas y naturales).

Recordemos que la palabra terapia tiene hoy día casi tantos matices como distintas terapias hay. Y es que, según la Real Academia, la palabra terapia tiene dos acepciones:

1. f. Tratamiento de una enfermedad o de cualquier otra disfunción (en esta es en la que yo clasificaría a cualquier tipo de terapia no psicológica, es decir, todo tipo de pseudoterapias, terapias alternativas, naturales e incluso las terapias complementarias).

2. f. Tratamiento destinado a solucionar problemas psicológicos. Terapia familiar, matrimonial, para superar la timidez, etc.

Es por ello que puede resultar confuso para el ciudadano de a pie. Si oímos “terapia”, podemos pensar que es algo avalado por la comunidad médica, cuando menos.

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¿Por qué la gente acude a las Pseudoterapias?

La gente acude a las pseudoterapias por muy diversos motivos, que se pueden resumir principalmente en los siguientes:

  • Se presentan como un consuelo al que la gente se agarra en situaciones de necesidad o vulnerabilidad. La persona se encuentra en una situación emocional de debilidad – por ejemplo, por una enfermedad – y por lo tanto es más vulnerable
  • Porque la persona tiene una serie de requisitos que no están cubiertos por nuestro Sistema Nacional de Salud
  • Alguien ofrece o recomienda a la persona una “solución”. Esa atención le hace sentir especial, escuchado. Esa atención incluso puede contribuir a una mejora fugaz del bienestar que puede confundir fácilmente a la persona. Es un espejismo.
  • Se presentan como alternativas fáciles, rápidas y accesibles
  • Proporcionan esperanzas que resultan muchas veces falsas, puesto que no hay evidencias científicas que avalen su eficacia
  • Aunque suelen presentar argumentos débiles y evidencias dudosas, aprovechan su propio léxico (natural, sanación, alternativa, etc.), para persuadir, seducir, argumentar, cautivar y embaucar a personas vulnerables y a ciertos sectores de la población, proclives a adherirse a cualquier movimiento que vaya contracorriente

Algunos planteamientos pueden resultar totalmente inocuos, salvo que la persona tenga unas altas expectativas y a la larga se sienta peor por no haberlas alcanzado, mientras que otros son invasivos o se entrometen demasiado en el ámbito de la salud, que es cuando comienzan a ser peligrosos.

¿Cómo hacer frente a las Pseudoterapias?

Quienes luchan contra las pseudociencias y pseudoterapias se enfocan en desmentir las charlatanerías clásicas pero cada vez se ven más obligados a hacer lo mismo con nuevas corrientes que van surgiendo. En este sentido, los expertos y profesionales indican que, al existir una búsqueda constante del bienestar, además de un ansia por generar tendencias y nuevos estilos de vida, siempre habrá pseudoterapias, siempre irá apareciendo una nueva que reemplace a otra erradicada.

De hecho, sus detractores y en general toda la comunidad médica, que “clama contra los mercaderes de la desesperación”, suelen englobar todas estas pseudociencias y pseudoterapias en un cúmulo de «palabrería emocional-espiritual» que se retroalimenta a través de la demanda social existente. Para mucha gente, es preferible creer en teorías, terapias, corrientes o ideas que hacen que el mundo cotidiano sea más extraordinario, que aceptar la realidad. Es humano.

Sin embargo, hay “niveles” dentro del grupo de pseudoterapias (más terapias complementarias) y el mayor esfuerzo debería ser puesto sobre las más invasivas y arriesgadas. En cualquier caso, la administración ha tomado cartas en el asunto desde 2018 para hacer frente a la proliferación de pseudoterapias. Han creado una especie de lista negra de pseudoterapias.

Quiero dejar claro que el que yo informe de todo lo que viene a continuación, y pese a que “doy mi humilde visto bueno” en la mayoría de terapias “vetadas”, no quiere decir que esté de acuerdo con todos esos vetos, pues, como decía más arriba, hay algunas terapias no invasivas que creo que tienen suficiente evidencia y trayectoria como para ahora incluirlas en una lista negra junto con otras probadamente ineficaces o incluso perjudiciales.

Plan del Gobierno para combatir las pseudoterapias

Por su parte, dada su preocupación por el auge de las pseudoterapias, el Gobierno de España, a través de los Ministerios de Sanidad y de Ciencia, y con el objetivo de proteger al ciudadano y la salud pública y “proporcionar a la ciudadanía información veraz y rigurosa para poder diferenciar prácticas cuya eficacia para tratar o curar enfermedades ha sido contrastada científicamente frente e otras que no han demostrado esta eficacia, y así mejorar la adopción de decisiones informadas”, llevó a cabo los siguientes pasos:

En el siguiente enlace te dejo el buscador de la web del Ministerio de Sanidad donde puedes realizar una búsqueda tú mismo para encontrar informes y noticias referentes a las pseudoterapias.

Objetivos del Plan para combatir las Pseudoterapias

Estos son los objetivos del Gobierno de España con este plan:

Objetivo 1. Analizar las pseudoterapias bajo los principios del conocimiento y la evidencia científica. En este objetivo se comprometían a elaborar y mantener actualizado un informe de evaluación de las pseudoterapias.

Objetivo 2. Difundir los resultados de la evaluación de las pseudoterapias a todos los grupos de interés (administraciones públicas, profesionales, ciudadanía, medios de comunicación, colegios profesionales, movimiento asociativo, etc.).

Objetivo 3. Desarrollar medidas adicionales para facilitar información de la evaluación de las pseudoterapias.

En total, se evaluaron 138 terapias en España, de las que “suspendieron” y se desacreditaron la friolera de 71, añadiéndose en 2021 cuatro más a la lista, mientras que, según nota de prensa de febrero 2021, se dispone de otros 6 informes (de otras tantas terapias) en estado provisional (aunque no hay forma de encontrarlos, al menos yo). Se trataría de seis informes provisionales que incluyen la evaluación, por ejemplo, de la musicoterapia en la reducción de ansiedad, estrés y depresión o del método Pilates en condiciones clínicas seleccionadas.

El resto (unas 60) continúa en la lista de próxima evaluación por los Ministerios de Salud y Ciencia. Entre ellas, por poner unos ejemplos, la acupuntura, el drenaje linfático, las flores de Bach y otras terapias florales, la homeopatía y ¡la meditación y el yoga!

Espíritu crítico

El Gobierno también tiene como objetivo hacer un esfuerzo para fomentar la divulgación de información sobre pseudoterapias, así como el pensamiento crítico.

Plan de Divulgación del Pensamiento Crítico respecto a las Pseudoterapias del Gobierno de España.

Además de esa labor de la administración, en mi opinión, TODOS, tanto terapeutas como profesionales de la salud, de los medios, etc., hemos de contribuir en la medida de lo posible a fomentar el espíritu crítico en el tema de las pseudoterapias. Dentro de las posibilidades de cada uno, todos podemos tener un papel importante de cara al ciudadano que, por el motivo que sea, está desinformado o malinformado.

Seguro que tú también has oído hablar (y puesto el grito en el cielo) de Josep Pàmies, que aconsejaba el uso de un derivado de la lejía para curar, básicamente, todo. Desde el autismo hasta la Covid-19. Pero el caso de Pàmies no es ni el primero ni el último. Charlatanes como este aparecen a diario, aunque con menor éxito mediático, afortunadamente. Entre todos, podemos pararles los pies a muchos de estos estafadores que juegan con la vulnerabilidad de las personas.

Incluso quien ha sido timado por uno de estos farsantes tiene un importante papel si lo reconoce – que no es fácil –, y empieza a denunciar prácticas dudosas, deficientes o negligentes. Aunque no es sencillo reconocer que te han tomado el pelo, cada vez son más los que empiezan a denunciar este tipo de prácticas que ponen en peligro la salud de las personas. El papel de los medios de comunicación y desmentidores de bulos también es de suma importancia.

Es preciso, bajo mi punto de vista, seguir fomentando el espíritu crítico en la sociedad, que no deje de hacerse preguntas y lleguen ellos mismos a generar sus propias respuestas. Que las personas que estén pensando acudir a terapia, por ejemplo, evalúen toda disciplina, corriente o práctica, planteando preguntas y esperando respuestas convincentes y fundamentadas. Que se consulte a los profesionales acreditados si se tienen dudas, en lugar de “hacer caso” del vecino porque “a un amigo mío le fue muy bien”. Quien mejor te podrá aconsejar siempre será tu médico, y si no estás conforme con él o ella, acude a otros profesionales de tu centro de salud. De esta forma fomentamos TODOS ese pensamiento crítico tan necesario en nuestra sociedad.

Cómo identificar Pseudoterapias

Para empezar, y salvo excepciones, en lugar de presentar datos objetivos, como pruebas empíricas o clínicas, o apelar a la razón, los partidarios de las pseudoterapias basan sus argumentos y léxico en ideas y conceptos enigmáticos, abstractos y viscerales. Es decir, apelan a las emociones y al instinto, a menudo jugando con la vulnerabilidad de la gente.

Uso y abuso de léxico que les conviene, como su propia terminología: “natural”, “alternativo”, “milenario”, “tradicional”, etc. Si algo es natural, milenario, ¿cómo va a ser malo?

Continuando con la semántica, suelen emplear términos imprecisos, ambiguos y difusos, tales como “sanación” en lugar de “curación”, que les podría suponer compromiso legal, “energías”, “chacras”, “renacimiento”, “quántico”, etc.

Otra pista muy evidente es su tendencia a emplear testimonios como argumento: “yo mismo, a diario, y mira cómo estoy”, “se lo doy a mis propios hijos”, “a mis pacientes esto les va fenomenal”, “pregunta a Fulanito, cómo le ha cambiado la vida”. Las condiciones de cada persona son diferentes y por tanto no todo vale para todos, por lo que los testimonios, por muy verdaderos que sean, carecen de rigor y de credibilidad.

Asimismo, siempre afirmarán de forma rotunda que no tiene efectos secundarios, puesto que se trata de una terapia “natural”, de productos y sustancias “naturales”. Sin embargo, eso no está comprobado. Hay sustancias naturales tóxicas.

Y finalmente, muchos se escudan en teorías conspiranoicas.

Listado de Pseudoterapias según la administración

Por último, aquí tienes unas cuantas pseudoterapias o, dicho de otra manera, terapias naturales, alternativas y complementarias que, según la administración, deben incluirse en el campo de la pseudociencia por no haber resultados probados.

Acupuntura

Aromaterapia

Ayunoterapia

Ayurveda

Biomagnetismo, terapia biomágnética o terapia del par biomagnético

BioNeuroEmoción, psicobiodescodificación o biodescodificación

Cristaloterapia

Cromoterapia

Cupping o terapia de las ventosas

Dianética

Dieta alcalina

Dieta macrobiótica

EMDR (Desensibilización por medio de movimientos oculares)

Flores de Bach

Hipnoterapia o terapia hipnótica

Homeopatía

Iriodología, iriología o iridiología

Microinmunoterapia

MMS o suplemento mineral milagroso

Naturopatía

Oligoterapia

Osteopatía

Péndulo hebreo

Programación neurolingüística, PNL o NLP

Psicoanálisis

Reflexología, terapia zonal o acupresión (incluye a la reflexología podal, reflexología palmar, auriculomedicina, etc)

Reiki

Renacimiento o rebirthing

Sanación cuántica

Shiatsu

Talasoterapia

Técnica de liberación emocional (EFT)

Terapias láser

Thetahealing

Sonoterapia

Estas son aproximadamente la mitad de la lista de pseudoterapias de la “lista negra”. Puedes consultar la lista completa en este enlace del Ministerio de Sanidad.

Conclusión

Como ves, ni a lo largo del post, ni en la lista de pseudoterapias (ponerla entera era demasiado largo) hago distinciones arbitrarias, parciales o interesadas. Junto a terapias de “nueva generación” y de dudosa reputación, he dejado, para que veas que están en esta lista también, terapias de trayectorias sobradamente extensas como el psicoanálisis o la osteopatía. Ahora es responsabilidad de cada uno investigar en profundidad si esa en la que estábamos pensando merece la pena, puede suponer un riesgo o puede beneficiar nuestro bienestar. Estos son los datos, tuyas, las conclusiones y la responsabilidad.

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